La nueva pirámide alimentaria de la Dieta Mediterránea

piramide alimentaria

Pirámide Alimentaria Dieta Mediterránea

La nueva versión de la pirámide alimentaria incluye indicaciones de orden cultural, social y gastronómico, unidas de forma intrínseca al estilo de vida mediterráneo. Todo ello sin olvidar la misma lógica de funcionamiento de las tradicionales pirámides alimentarias, es decir, la clasificación de los alimentos en distintos peldaños según su similitud nutricional y la distribución de los grupos de productos en la base o en el vértice, en función de su frecuencia recomendada de consumo.

Calidad alimentaria mediterránea

Nutrición no es sinónimo de alimentación. Este último concepto, a diferencia de la noción más bioquímica de la nutrición, hace referencia a elementos sociales, culturales e individuales, entre otros. Por ello, cuando se habla del concepto más global de alimentación, no se puede pasar por alto una mención a los aspectos culinarios y gastronómicos, que tanto caracterizan la cultura alimentaria mediterránea.

La nueva propuesta de pirámide refleja el concepto de moderación en las raciones

Esta recomendación pretende conseguir una mayor dedicación a la preparación de los alimentos y platos, para convertirla en una actividad relajada y divertida que se puede realizar en familia, con amigos o con la pareja.

En los distintos grupos de alimentos que incluye la pirámide se especifican rasgos diferenciales mediterráneos, como infusiones con agua o especies y hierbas aromáticas como condimento. El concepto cuantitativo de moderación es importante y así queda reflejado. El tamaño de las raciones debería basarse en la frugalidad, ya que el sedentarismo típico de la sociedad actual supone unas necesidades energéticas muy bajas.

Consumo recomendado

Menos novedoso, aunque no por ello menos importante, la pirámide también recuerda cuáles son los alimentos que deben consumirse cada día:

  • Cereales como pan, pasta, cuscús o arroz, sobre todo integrales.
  • Verduras y frutas frescas: cinco al día.
  • El agua como bebida habitual (las infusiones sin azúcar o los caldos bajos en grasa y sal pueden contribuir a la hidratación).
  • El aceite de oliva debe ser la principal grasa utilizada para cocinar y aliñar.
  • Un puñado de frutos secos (sin sal) y semillas pueden ser un excelente aperitivo.
  • Dos raciones diarias de productos lácteos bajos en grasa, como yogur o quesos bajos en grasas, pueden contribuir a una alimentación saludable.

A la semana, pueden incluirse:

  • Legumbres, una excelente fuente de proteínas e hidratos de carbono, que debería consumirse un mínimo de dos veces por semana.
  • Alternar entre pescado (dos raciones), carne magra (dos raciones) y huevo (de dos a cuatro raciones).
  • Con menor frecuencia, pueden ingerirse la carne roja y la procesada.

En la recomendación de “solo de manera ocasional y con moderación” destacan el azúcar, los caramelos, los pasteles, la bollería, los zumos de fruta y las bebidas azucaradas, los helados, las patatas chip, la mantequilla y margarinas, entre otros. CONSUMER.es EROSKI

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