AGUA TERMAL

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Los beneficios de las aguas termales

 

Se llaman aguas termales a las aguas minerales que salen del suelo con más de 5°C que la temperatura superficial.

Estas aguas proceden de capas subterráneas de la Tierra que se encuentran a mayor temperatura, las cuales son ricas en diferentes componentes minerales y permiten su utilización en la terapéutica como baños, inhalaciones, irrigaciones, y calefacción. Por lo general se encuentran a lo largo de líneas de fallas ya que a lo largo del plano de falla pueden introducirse las aguas subterráneas que se calientan al llegar a cierta profundidad y suben después en forma de vapor (que puede condensarse al llegar a la superficie, formando un géiser) o de agua caliente.

Características físicas de las aguas termales:

Existen dos tipos de aguas termales de acuerdo a su origen geológico, las magmáticas y las telúricas. El tipo de terreno del que aparecen es una de las principales diferencias entre ambas las aguas magmáticas nacen de filones metálicos o eruptivos, mientras que las telúricas pueden aparecer en cualquier lugar.

La temperatura de las aguas magmáticas es más elevada que la de la telúrica. La primera tiene por lo general temperaturas mayores a los 50º C, mientras que las de origen telúrico pocas veces lo hacen. Por otro lado, gracias a que las aguas telúricas son filtradas, estas poseen menor cantidad de mineralización que las magmáticas. Los elementos más comúnmente encontrados en las aguas magmáticas son arsénico, boro, bromo, cobre, fósforo y nitrógeno. Las aguas telúricas tienen por lo general bicarbonatos, cloruros, sales de calcio y otros.

Una característica importante de las aguas termales es que se encuentran ionizadas. Existen dos tipos de iones, los positivos y los negativos. Contrario a su nombre, los positivos no le traen beneficios al cuerpo humano, y por el contrario, son irritantes. En cambio, los iones negativos tienen la capacidad de relajar el cuerpo. Las aguas termales se encuentran cargadas con iones negativos.

Clasificación de las aguas de acuerdo a su temperatura:

• Aguas Hipertermales Más de 45º C
• Aguas Meso termales o calientes De 35 º a 45º C
• Aguas Hipotermales o poco frías De 21 º a 35 º C
• Aguas frías Menos de 20 º C

Composición mineral:

• Aguas ferruginosas: presentan fundamentalmente hierro en su composición. Especialmente eficaz para paliar estados carenciales y dolencias hepáticas.
• Aguas cloruradas: presentan cloro. Estimulan las secreciones digestivas, entre otras.
• Aguas sulfuradas y sulfurosas: con azufre. Muy utilizadas en el campo de la hidrología médica, las primeras son ácidas y lodosas.
• Aguas sulfatadas: aparte de azufre pueden incluir sodio, calcio, magnesio o cloro en su composición. Muy utilizadas.
• Aguas bicarbonatadas: con bicarbonato. Frías y alcalinas. Se utilizan en estados de acidez gástrica. Pueden ser sódicas, cálcicas, mixtas, cloruradas o sulfatadas.

Clasificación de las aguas de acuerdo a sus residuos secos:

• Minerales De 1 a 1.5 gr/L
• Medio minerales De 0.2 a 1.0 gr/L
• Oligo minerales Menos de 0.2 gr/L

Efectos de las aguas termales en el cuerpo humano:

El agua mineraliza y caliente de las “termas” tiene diferentes efectos en el cuerpo humano. Algunos autores las dividen en tres, biológica, física y química, aunque en realidad todas actúan al mismo tiempo.

El baño en aguas termales aumenta la temperatura del cuerpo, matando gérmenes, entre ellos virus, además aumenta la presión hidrostática del cuerpo, por lo que aumenta la circulación sanguínea y la oxigenación. Este aumento en la temperatura ayuda a disolver y eliminar las toxinas del cuerpo.

Al aumentar la oxigenación, el baño en aguas termales hace que mejore la alimentación de los tejidos del cuerpo en general, motivo por el cual aumenta el metabolismo, estimulando al mismo tiempo las secreciones del tracto digestivo y del hígado, ayudando así a la digestión.

El baño repetido (especialmente en periodos de 3 a 4 semanas) puede ayudar a normalizar las funciones de las glándulas endocrinas, así como el funcionamiento en general del sistema nervioso autonómico del cuerpo. También existe un mejoramiento y estímulo del sistema inmune, relajación mental, producción de endorfinas y regulación de las funciones glandulares. Muchos de estos efectos se deben al consumo del cuerpo de minerales como dióxido de carbono, azufre, calcio y magnesio.
Hay enfermedades de la piel que pueden tener una marcada mejoría por baños en aguas termales (en especial si estas contienen azufre). Las enfermedades que más se benefician son la psoriasis, las dermatitis y las enfermedades por hongos. En algunas ocasiones también ayudan en la cura de heridas y de otras lesiones de la piel. En ocasiones esta acción se le atribuye a las “sulfobacterias” (organismo aislado por la “Sociedad Internacional de Medicina Hidrológica”), para explicar los efectos de los “elementos intangibles” de las aguas termales.

Se ha descrito que este grupo de microorganismos ayudan al cuerpo humano mejorando el sistema de defensa de la piel frente a todo tipo de agresiones. De la misma forma, ayudan a disminuir el proceso de envejecimiento de este órgano.

Beneficios de las aguas termales:

El agua mineral y caliente de las “termas” tiene diferentes efectos en el cuerpo humano. Algunos autores las dividen los beneficios de las aguas termales en tres, biológica, física y química, aunque en realidad todas actúan al mismo tiempo.

Cuando una persona se expone a un baño termal, recibe la acción directa de la temperatura de las aguas termales en forma de shock, y los minerales comienzan a ser absorbidos en pequeñas concentraciones por la piel. Una vez en el organismo, los minerales son depositados en el tejido celular subcutáneo, y desde ahí ejercen su acción activando el metabolismo orgánico a través del eje hipotálamo-suprarrenal.

Entre las propiedades curativas de las aguas termales, se destacan las siguientes:

• Mejoran la alimentación de los tejidos del cuerpo en general, motivo por el cual aumenta el metabolismo.
• Estimulan las defensas del organismo.
• Depuran la sangre, eliminándose las toxinas y productos de desechos por la sudoración y diuresis que provocan.
• Estimulan las secreciones del tracto digestivo y del hígado, ayudando así a la digestión.
• Reactivan el metabolismo retardado en muchos reumáticos.
• Tienen poder desestabilizante sumamente útil, considerando la participación alérgica en el orden de las afecciones reumáticas.
• Reeducan el sistema termorregulador, de enorme importancia en el reumático que ha perdido su capacidad de reaccionar y adaptarse a los cambios del medio ambiente.
• Su poder analgésico y calmante de dolores de estas aguas es bien conocido.
• Relajan los músculos y por su acción revulsiva y resolutiva, actúan sobre los edemas, tumefacciones y procesos crónicos fibrosos.
• Sedan el sistema nervioso, siendo un sedante y relajante, ideal para el stress y el ritmo de vida actual.
• Reconstituyen y tonifican.
• Las aguas termales ejercen acción miorelajante, sobre las contracturas y rigideces neuro-músculo-osteo-articular, de importancia en los tratamientos de rehabilitación y reeducación músculo esquelética. Su efecto sobre todo tipo de reumatismos (inflamatorios, degenerativos, no articulares, metabólicos) en algunos casos llega a ser notable.
• Enfermedades crónicas de la piel
• Enfermedades respiratorias leves

Para todos estos casos, es preciso especificar que la terapia de los baños termales tenga mayor efectividad, deberá realizarse especialmente en periodos de 3 a 4 semanas, siendo importante la consulta previa a un especialista en caso de embarazo, edad avanzada o enfermedad.

De manera puntual y específica el calor húmedo ofrece grandes beneficios para las enfermedades con componente inflamatorio, porque disminuye el dolor y relaja la tensión concentrada en los músculos y las articulaciones. Es por ello que las aguas termales pasan a ser un complemento o terapia paralela de rehabilitación al tratamiento indicado por el reumatólogo. Sin embargo, y pese a que muchos aseguran lo contrario, no se ha podido demostrar científicamente que los minerales que forman parte de las aguas termales tengan alguna incidencia directa en la mejoría de los pacientes con reumatismo. Es por ello que los beneficios que el calor húmedo aporta a los pacientes reumáticos también se pueden obtener con baños en tinas con agua caliente.

De cualquier manera, las personas que tengan estos padecimientos no deben automedicarse, pues solo el médico reumatólogo puede prescribir un tratamiento adecuado para controlar la dolencia, y en colaboración con un fisiatra determinar el tipo y la cantidad de tratamientos alternos que mejoren la calidad de vida del paciente. En este sentido, las aguas termales son una ayuda de primer orden a la hora de favorecer la flexibilidad del paciente.

Adicional a la opción natural de acercarse a los balnearios de aguas termales, la ciencia desarrolló otras alternativas terapéuticas que emplean el calor como base, tales como el ultrasonido y los rayos infrarrojo, lo que demuestra que la aplicación de las terapias de calor ayudan al paciente a conservar o rescatar su tono muscular, ya que al relajar la zona y disminuir el dolor, se retoma la movilidad perdida por el avance de la enfermedad. De allí que los médicos puedan indicar ejercicios físicos al paciente y éste los practique sin traumas.

Muchas son las personas que piensan que las aguas termales pueden prevenir la aparición de enfermedades reumáticas, sin embargo, que por ser ésta una dolencia que está implícita en la codificación genética del individuo, es inevitable que se desencadene. Es más, las aguas termales no son en ningún momento una cura milagrosa para las dolencias reumáticas, y si bien pueden ayudar a mejorar la calidad de vida de la persona, definitivamente, no la curarán, mucho menos si no recibe tratamiento especializado profundo.

Algunas recomendaciones generales para el uso de las aguas termales son:

Siempre es mejor consultar con su médico antes de utilizar la terapia con aguas termales en caso de que se encuentre embarazada o tenga alguna enfermedad.

Evite bañarse solo en aguas termales, los adultos mayores las deben de usar con precaución y no las utilice si se encuentra bajo el efecto del alcohol o alguna droga.

Si toma medicamentos para enfermedades del corazón tenga cuidado.
No se sobrecaliente, manténgase bien hidratado y si padece de enfermedades de la piel que sean contagiosas, utilice piscinas privadas.

Dr. Avilio Méndez Flores

http://blog.ciencias-medicas.com/archives/853

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